Preparar la zona de plantación
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Elige una ubicación
soleada. Busca un lugar en el exterior donde los plantones reciban
plena luz solar y mucho calor en el día. La temperatura del suelo debe superar
los 21 °C (70 °F) antes de empezar a plantar o las semillas no germinarán.[1]
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Fertiliza la tierra. Prueba la tierra para
verificar que su pH se encuentre entre 6 y 6,8, lo que te garantiza que hayan
suficientes niveles de calcio en el jardín. Una vez corregidos los niveles de
pH, fertiliza los arriates usando compost u otro fertilizante natural
disponible en un vivero o una tienda de artículos para casa y jardín. Así te
asegurarás de plantar los melones en un ambiente rico en nutrientes.[2]
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Labra la zona donde vas a plantar los melones. Para esto vas
a necesitar una zona de 1,2 x 1,8 m (4 x 6 pies), por lo tanto asegúrate de
despejar suficiente espacio para los arriates retirando los palos o piedras de
los alrededores. Prepara la tierra de los arriates rompiéndola con una pala o
un motocultivador.[3]
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Considera germinar
las semillas de melón en el interior. Si en la zona donde vives los inviernos son prolongados y
los veranos son cortos, es más conveniente empezar a cultivar los melones en el
interior hasta que haga suficiente calor para trasladar los plantones al
exterior. Si decides plantar en el interior, pon las semillas en recipientes
con compost y turba. Trasplanta los plantones al exterior cuando haya un clima
cálido constante.[4]
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